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Machu Pichu Peru

Publicado por el Abr 19 2008 |

Viaje por Perú

Hace 5 días que estoy dando vueltas por Perú. Salí el 21 de Marzo y siento que ya llevo mas de 1 mes viajando. Por aire, por tierra, por agua… de cualquier manera! Son tantas cosas que viví que recién hoy puedo sentar a escribir sobre los lugares visitados.

1º DÍA – LIMA

El avión de TACA me dejo en LIMA, ciudad capital, la ciudad de los virreyes, la ciudad en donde nunca llueve, en fin… un montón de frases que ayudan a describirla. Esta ciudad constituía una parada obligada en mi itinerario, si o si mi vuelo a Cuzco partía al día siguiente. Es por que decidí contratar desde Buenos Aires un city tour que me permitiera llevarme un vistazo de esta ciudad y también, porque no, matar el tiempo con el que contaba. Mi ansiedad se basaba en Cuzco quería llegar ahí lo antes posible. Sorpresa me dio Lima, supero ampliamente mis expectativas. Termine pensando en que hubiese sido lindo pasar mínimo 1 noche mas, la ciudad lo amerita para quienes nos gusta el paisaje bien urbano combinado con el océano, un Pacifico precioso.

Me alojé en un modesto 3* de la cadena de Hoteles San Agustín. Estaba localizado en la zona de Miraflores. Por la tarde, tomé mi excursión. El bus paso a recogerme a las 14 hs. Como ese día era feriado (Viernes Santo) la ciudad se mostró diferente: pocos autos por las calles hacían que fuera fácil recorrerla. El limeño es muy religioso, todas las iglesias desbordaban de gente, sobre todo la Catedral a la que no pueda entrar porque desde allí partían las procesiones. Con el bus recorrimos los distritos de: Miraflores (zona comercial y residencial, con una costanera preciosa), Barranco (en el que hicimos una parada para conocer el puente de los suspiros. Es una zona gastronomica y bien turística similar a nuestra Recoleta); San Isidro (nuestro Palermo Chico o Barrio Parque, con residencias de la clase mas alta de la ciudad); Chorrillos (zona militar y mas populosa) y Lima Centro en donde paramos para conocer sus edificios públicos, el monumento a San Martín, su plaza central y la Catedral. Era imposible acceder a ella por la cantidad de gente que había, vasto con observar su fachada de color ocre o amarillo. El espectáculo lo daba la gente. Limeños y turistas de todas las nacionalidades se mezclaban en ese lugar. El guía no sabia demasiado pero le ponía mucha onda, estaba mas preocupado en no perder a alguien del grupo que en darnos una vasta información del lugar. Así y todo, valió la pena. Siendo feriado y con la mitad de la ciudad paralizada, hubiese sido difícil poder conocerla por mi cuenta. De todas maneras, antes de la excursión estuvimos caminando por la costanera de Miraflores hasta encontrar el lugar de almuerzo: el Shopping Larcomar ubicado frente al hotel Marriott y a orillas del mar, ofrece una vista única del océano, imperdible. Me quede con ganas de hacer parapente!

El clima de Lima es muy caluroso, el sol pegó demasiado. Ya para las 21 hs estaba lista para acostarme, mi vuelo salía a las 5 de la mañana y estaba preocupada porque todos me hablaban sobre la altura y los efectos negativos que podían causar. Preferí quedarme en el hotel descansando, no sería cosa de poner en riesgo los próximos días de mi viaje. Después me daría cuenta que hubiese sido conveniente sumar en mi itinerario 2 noches en Lima antes de mi regreso a Buenos Aires, para poder descansar después de recorrer el resto de las ciudades en las que estuve.

2º DÍA – CUZCO

El vuelo de Lima a Cuzco es de 1 hora mas o menos. Sobrevolas el océano y las montañas. Llegas a Cuzco y la temperatura baja extremadamente, de 25º pasas a tener 8º! La ciudad esta a 3400 mts sobre el nivel del mar y la altura, o el “soroche” como le dicen, de alguna manera se hace sentir. Hay a quienes les pega mas que a otros. La sensación existe, es cierto, pero también juega el factor psicológico o mejor dicho, la predisposición de uno a no paranoiquearse con el tema. Yo tomé todos los consejos habidos y por haber, llegué tan temprano a Cuzco que seguí al pie de la letra en eso de “es conveniente acostarse entre 2 y 3 hs.” Y eso hice…dormí hasta el mediodía. Y tal vez, vaya uno a saber, la altura no pego tanto. Solo un dolor de cabeza de vez en cuando que se resolvía con un ibuprofeno y la agitación normal producida por caminar un par de cuadras en forma rápida. En la altura todo cuesta mas: probé bailar alocadamente, y me canse. Camine y subí escaleras, y me canse, en fin… debe ser cierto eso de que jugar a la pelota aquí, es mucho mas cansador. Es común ver en las farmacias o “boticas” la venta de pastillas para evitar el mal del soroche y hasta tubos de oxigeno portátiles, todo obviamente destinado para el turista, porque la gente local vive con total normalidad. Yo no necesite nada de esto!

El hotel, otro modesto 3* estaba a unas 5 cuadras de la plaza de Armas. Un hotel a 5 cuadras es cerca en cualquier destino, pero en Cuzco donde todo esta cuesta arriba, se hace complicado. Mas de una vez opté tomarme un taxi para evitar la corta y cansadora caminata. Los taxis en esta ciudad son económicos, por 2 soles haces los recorridos mínimos. Desde el centro al aeropuerto te llevan por 5 soles. Hay muchos taxis dando vueltas, la mayoría de ellos son chicos, los Tico son los mas numerosos. Eso sí, el peruano maneja igual de mal que el argentino y no tocan bocina porque en esta ciudad no esta permitido.

Al levantarnos, hicimos nuestra primera caminata de 5 cuadras hacia el centro de la ciudad. Cuzco es bonito, pintoresco. Cuenta con la siempre presente en todas las ciudades, “plaza de armas”. En uno de sus 4 costados se ubica la Catedral, la Iglesia de la Compañía y muchos restaurantes y agencias de viaje que también hacen de kioscos, casas de cambio, lavandería, etc…todo lo que se les ocurra. Desde cualquier costado de la plaza, 2 o 4 cuadras para adentro, es inevitable encontrarse con calles en subida. Todo en esta ciudad esta ARRIBA!!!!. Las edificaciones que rodean la plaza son de 2 pisos. En la planta inferior (que los peruanos llaman 1º piso) se concentran estas agencias de viajes que hacen de polirubros. En el piso superior (2º piso para ellos), se ubican los restaurantes y bares que cuentan con terrazas y ofrecen la vista característica de la plaza de Armas y del Cuzco Arriba. Resulta agradable tomarse una “Cuzqueña” (la cerveza oficial) disfrutando de esta vista.

En estas calles con recobas, es incansable escuchar a los cusqueños ofreciéndote sus servicios en español y en un inglés particular… “Masaye miss” (una sesión de masajes), “turis informeiyon leidi” jajaja es muy gracioso pero demasiado acosador porque están todos juntos, haces un paso y ya tenes alguno de ellos dándote folleto e incluso hasta obligándote a que entres al local aunque sea a mirar. Lo mas innovador que vi, es el alquiler de llamadas por celular. Una persona (generalmente mujer) se para en la esquina con dos teléfonos celulares y te ofrece la posibilidad de hacer la llamada que necesites cobrándote por el tiempo consumido al grito de “llamada, llamada”.

Por la tarde, hicimos el city tour + la visita a las ruinas de alrededor. Y aquí es donde destaco la importancia de contar con un buen guía, esta excursión la disfrute mucho, el guía no solo tenia mucho conocimiento, sino que también explicaba con mucho compromiso y dedicación, se notaba que le gustaba. Yo que generalmente prefiero hacer este tipo de excursiones por mi cuenta, debo reconocer que sí no contaba con este guía me hubiese perdido un montón de detalles que cualquier libro hubiese omitido, e incluso posiblemente, no hubiese entrado a la Catedral ya que las iglesias no constituyen de mi mayor mas interés. Este edificio tiene una mezcla de estilos que hace que a algunos les parezca bella y a otros les desagrade totalmente. Yo no conozco de arquitectura, pero le escuche decir que en su interior se manifiesta el estilo barroco, neo clásico, rococó y mas! Es una decoración exuberante que no deja de llamar la atención, aún ignorando sus estilos arquitectónicos.

Al salir de la Catedral, caminamos por una callecita muy angosta, típica del lugar, en donde se puede apreciar las diferencias entre una pared construida por los españoles (colonizadores) y un muro inca. Parece que los incas levantaban sus paredes con bloques de piedra que encastraban de manera que no necesitaban de algún tipo de unión entre cada uno de ellos. Es notable observar la diferencia con una pared española en donde siempre hay cemento o cualquier otro material de unión entre la piedra. Además, los incas hacían construcciones antisísmicas que las veríamos a lo largo de nuestro viaje. Unos verdaderos evolucionados.

Al final de esta calle, se encuentra el complejo Koricancha (una de las edificaciones mas impactantes del imperio incaico, parcialmente reconstruida por los españoles). La visita duró aproximadamente 1 hora con la explicación del guía que defendió una y mil veces a los incas. Nuevamente en el bus nos trasladamos ciudad afuera para visitar las ruinas cercanas. Estas están ubicadas cuesta arriba y desde las mismas se obtiene una vista panorámica de la ciudad de Cuzco. El complejo arqueológico de Sacsayhuamán fue por su ubicación estratégica considerado por los españoles como un recinto militar, pero en realidad era una edificación de carácter religioso, allí habría estado ubicado el templo mas importante del Cusco de Arriba. La excursión dio por concluida.

Para visitar todos estos atractivos, además de pagar por una excursión, la ciudad de Cuzco como otras ciudades del Perú cuentan con un Boleto Turístico que incluye las entradas a los atractivos que se visitan en el City tour, en la excursión de Valle Sagrado y en demás museos que uno puede ingresar por su cuenta presentando este boleto. El mismo tiene un valor de 70 soles (para estudiantes cuesta 35 soles). Existe un boleto parcial de 40 soles que solo incluye algunos atractivos. El city tour es una excursión que valió la pena hacerla, duro como 4 horas y fue de mucho interés.

La noche de Cuzco nos agarro cansadas. Preferimos cenar en uno de los tantos restaurantes turísticos de la Plaza de Armas. Una rica pizza con cervezas para 2 personas nos costó algo de 40 soles.

3º DÍA – CUZCO – PUNO

Domingo de Pascua. Dimos vueltas todo el día por la ciudad de Cuzco. Descubrimos sus pintorescas callecitas, nos mezclamos con la población local, tomamos mate en la plaza de armas y así se nos pasó la tarde. Me gusta mucho observar el movimiento de la gente, pude quedarme horas sentada mirando a mi alrededor. Muriéndome de calor de a ratos y de frío a la sombra. El clima en Cusco es raro…uno no sabe si salir con campera o dejarla en el hotel. Lo mejor es la ropa “cebolla” ponerse mucho para ir sacándose todo…. musculosa o remera + polera + swetter + campera resulta ser el combo ideal.

Por la noche, teníamos nuestro bus a la ciudad de Puno. Pasaríamos toda la noche viajando en un bus de línea cuyos pasajeros eran en su mayoría, turistas. Como suele sucederme cada vez que subo a un micro, duermo!.

4º DÍA – PUNO – LAGO TITICACA

No conformándonos con la altura de Cuzco, desafiamos al soroche y nos fuimos al Altiplano! La ciudad de Puno se encuentra al sur de Perú, a 3800 mts de altura sobre el nivel del mar y a orillas del imponente Lago Titicaca. Solo estaríamos una noche aquí, una muy buena noche.

Después de 5 horas de bus desde Cuzco, arribamos a Puno a las 6 de la mañana. Esperamos en el hotel hasta las 8, hora en que la combi pasaría por nosotras para comenzar nuestra excursión de 2 días a las Islas del Lago Titicaca.

El tour estaba conformado por mayoría de europeos y algunos argentinos de Córdoba. El guía que nos acompañó tradujo su relato a un perfecto inglés. El catamarán nos llevó por las aguas del Titicaca (el lago navegable mas alto del mundo) y es bello de verdad, bien azul cristalino. Este lago es compartido por dos países: el 60 % es de Perú y el 40 % es de Bolivia. Nosotros navegamos por el lado peruano, y nuestra primera parada fueron en las Islas Flotantes de los Uros. Estas islas artificiales hechas de totoras o juncos por los nativos son verdaderos colchones de agua, eso es lo que uno siente al caminar por ellas. Las totoras constituyen la especie protegida por el Gobierno de Perú en este lago. En las islas fuimos recibidos por los Uros quienes nos explicaron como era su forma de vida y como construían estas islas. Porque todo aquí, esta hecho con totoras: sus casas, sus construcciones, sus lanchas… TODO. Los uros están hábilmente preparados para aprovechar el asombro de los turistas. No solo venden sus artesanías sino que junto con el guía prácticamente te obligan a que te subas a su lancha por 10 soles y cruces a la isla de enfrente (que es igual) en pocos minutos mientras un coro de 4 mujeres te despiden con canciones tipicas terminando su repertorio con el hit conocido “VAMOS A LA PLAYA OH, OH, OOOH”. En fin…la globalización llego hasta aquí. En el mismo paseo, nos acompaña un niño que canta canciones típicas de cada país representado por este grupo de turistas que obviamente no deja de darle una propina a esta simpática criatura.

Tres horas en lancha nos demoro llegar a la segunda isla: AMANTANI. Esta es una isla natural, no como las de los uros. Aquí es donde pasaríamos la noche en la casa de una familia local. El objetivo de esta excursión es entremezclarse con la población nativa y conocer su cultura. En el muelle nos esperaban “nuestras mamas” con sus típicos vestidos. El guía dividió al grupo de acuerdo a la cantidad de habitaciones con las que cuenta cada familia. Era lindo observar como grupitos de entre 2 y 3 extranjeros se dirigían con su “mama” cuesta arriba a la casa que les había sido designada.

Nuestra “mama” Jackie tiene 16 años (la edad de mi hermano, pero obviamente, no son los mismos 16). Jackie nos presento al resto de su familia cuyo vinculo no entendí, pero no importo porque todos eran tímidamente agradables. Sobretodo, los niños Jenny y James, que con toda su desfachatez nos mostrarían la casa y nos contarían los detalles cotidianos de su vida.

Luego de vendernos todas las artesanías que hasta los niños realizan, nos prepararon un modesto almuerzo a base de caldo y papa. Sin bebidas, y con un te de muña al final que a pesar de que no me gustaba, no me anime a rechazar. Era raro ver como ellos comían en el piso y a nosotros nos habían preparado en el mismo ambiente una mesa con mantel y todo.

Por la tarde nos reencontraríamos con el grupo para emprender una caminata, obviamente, cuesta arriba. Subimos hasta el punto mas alto de la isla, unos 4300 mts en donde teníamos el agrado de disfrutar una linda puesta de solo sobre el lago.

Retornamos a nuestras casas para compartir la cena con la familia. Las casas estaban construidas humildemente, destinando la mejor habitación para los turistas, con camas cómodas y amplias, electricidad alimentada por paneles solares y un baño en un cuarto de chapa ubicado a 10 mts de la habitación. Era necesario el uso de linternas para trasladarse, aunque el reflejo de la luna sobre el lago iluminaba el camino.

Luego de la cena, nuestra mamá nos vistió con las ropas típicas para ir a la fiesta preparada para nosotros en el salón principal de la isla. Todos juntos bailaríamos la música autóctona interpretada por un grupo en vivo y nos reiríamos de vernos vestidos con esa ropa tan particular. Podíamos comprar cerveza a temperatura ambiente, dado que las mismas eran sacadas de un mueble aparador y no de una heladera.

La fiesta terminaría lo suficientemente temprano para irnos a descansar. Por la mañana, luego del desayuno y de despedirnos de quienes fueron nuestra familia en Amantan, abandonaríamos el lugar para llegar a la última isla de la excursión: TAQUILE. Esta isla de similar paisaje a la anterior emprenderíamos una caminata hasta el centro de la misma en donde un mercado artesanal ofrecería sus productos. El almuerzo lo tomamos en un restaurante típico con una vista increíble del lago.

Después de tres horas de navegación llegaríamos a Puno en donde nos despediríamos del grupo y de nuestro guía.

Puno, como atractivo, no nos daba ni ganas de salir del hotel. Al llegar a este, fue necesario una larga ducha caliente. Juntando ganas y para evitar el aburrimiento en una habitación de hotel sin televisión, salimos a dar una vuelta por la ciudad. La típica plaza de armas, la catedral y una peatonal de 4 cuadras era suficiente. Nos aprovisionamos de agua y golosinas. Yo quería escapar de ese lugar, es por ello que desde ahí organizamos nuestro próximo destino. La opción primera era ir a Copacabana (Bolivia) a visitar las Islas del Sol y de la Luna que dicen son maravillosas. Pero yo estaba cansada de tanta isla y tanto lago, y me pareció mejor la opción de Arequipa y el Cañón de Colca. Puno no ameritaba mas tiempo en ese lugar, al día siguiente nos tomaríamos un bus local para partir hacia Arequipa. La noche en Puno sin embargo, nos sorprendió! Luego de una pizza, decidimos tomar un cerveza en un bar llamado “Positiva” en el cual nos quedaríamos bailando y tomando mas cervezas de las que habíamos pensado con un grupo que se armo en ese momento y que no cruzaríamos mas por el resto del viaje: brasileros, suizos, sudafricanos y argentinos. Una mezcla divertida!

6º DÍA – PUNO – AREQUIPA

El bus local sale cada 1 hora y por 25 soles y 5 horas te lleva a Arequipa por una ruta que da miedo por su malas condiciones. En el bus solo íbamos 2 turistas: mi hermana y yo. El resto, toda gente local. La única parada es en Juliaca y es ahí en donde los miles de vendedores ambulantes suben al bus a ofrecer los productos mas insólitos, desde trucha con papas hasta choclos con queso y demás comestibles que aromatizan el bus hasta dar nauseas: los olores locales son muy intensos.

Durante el camino es preferible dormir. El camino es malo y el conductor poco confiable. La niebla se hace presente como para aumentar el deseo de llegar a destino lo antes posible.

Ya en Arequipa nos hospedamos en el Hostal Su Majestad: hermosa casa colonial de puertas y techos altos, patios comunes llenos de plantas y vegetación y habitaciones amplias de pisos de madera. Podría creer que todo en Arequipa es así! Su plaza central cuenta con palmeras, fuentes, recobas que la rodean y una Catedral ubicada en uno de sus laterales que hacen de Arequipa una de las ciudades mas bellas de Perú. Sobre la calle San Francisco están los bares y restaurantes que mezclan lo moderno en sus decoraciones y menú con lo antiguo de sus edificaciones coloniales. En Arequipa solo estaríamos una noche y un par de horas al regresar del Colca.

7º DÍA: AREQUIPA – COLCA

A las 5 de la mañana (todo se hace temprano en este país) pasaría la combi a buscar x nosotras para emprender la excursión de 2 días 1 noche durmiendo en Chibay. Durante el recorrido hicimos varias paradas al costado de la ruta que atraviesa la Reserva Nacional de Aguas y Salinas Blancas en donde la guía nos comentaría entre otras cosas la diferencia entre los camélidos: alpacas, vicuñas y llamas. Desde el camino fue posible apreciar a lo lejos el inactivo Volcán Misti. Al llegar a Chibay almorzamos en un restaurante del pueblo con una familia de Argentinos que formaba parte de nuestro contingente. Jorge, Olga, Marcelo y Ana fueron nuestra compañía en esta excursión. Por la tarde, visitamos el complejo de aguas termales. Estas, son de origen volcánico y están a 40º de temperatura. En el complejo es posible alquilar toallas, ojotas y hasta trajes de baños. La entrada cuesta 10 soles e incluye el acceso a las piletas. Por 5 soles es posible caminar por el complejo. Chibay también exige a la entrada de la ciudad el abono de un Boleto turístico, hay que pagar 35 soles…. una vergüenza! Es una ciudad que no presenta ningún atractivo meritorio. Es un pueblo pequeño, encerrado entre montañas en donde no hay señal de nextel (único lugar en el que quede incomunicada). Cuenta con una pequeña plaza de armas y una iglesia, como todos los pueblos de la región. No hay demasiado para hacer en ese lugar. Por la noche el tour incluía una peña folclórica de música y danza. Como la cena no estaba incluida, solo tomamos una cerveza, y con la pareja de argentinos nos fuimos al mismo restaurante en el que habíamos almorzado. La consigna era nuevamente levantarse temprano, asi que luego de una charla en el lobby del hotel “Colca Inn” (lo mejorcito del pueblo) sin tv en sus habitaciones, nos fuimos a descansar.

DÍA 8: CAÑÓN DE COLCA

A las 5 de la mañana ya estábamos desayunando. El paseo de ese día era por el Cañón del Colca. Hicimos varias paradas en los puntos mas sobresalientes del camino hasta llegar al Mirador del Cruz del Cóndor en donde avistamos cóndores durante un laaaargo rato. La guía que nos acompañaba era agradable pero no sabia demasiado o era bastante escueta en sus explicaciones. Paramos a almorzar al lugar designado por ella y la agencia, como el almuerzo buffet costaba 20 soles y nosotros sabíamos que por 10 comíamos un menú con entrada + plato principal +postre mucho mas rico, nos rebelamos y nos fuimos al mismo restaurante del día anterior. Chibay es tan chico que la posibilidad de encontrar lugares mas baratos para comer se resuelve rápidamente. A la guía no le divirtió mucho esta situación, por lo cual intuyo su poco esmero al explicar los detalles del recorrido. Retornamos a Arequipa luego de 3 horas de viaje y a tiempo para tomarnos el bus que nos llevaría nuevamente a la ciudad de Cuzco.

DÍA 9: CUZCO

El bus que nos llevo de Arequipa a Cuzco era de mayor categoría, la empresa Cruz del Sur dispone de una sala vip de embarque para sus pasajeros, vehículos coche cama con cena a bordo. Un excelente servicio para pasar 10 horas arriba de un micro que transitaba por un ruta con mucha niebla y presencia de camiones. A las 6 de la mañana ya estábamos en el hostal Cáceres de Cuzco. En donde la habitación el único merito que tenia era su limpieza. No había tv, era demasiado luminosa, no había toma corrientes que funcionaran y faltaban muchos detalles que hicieron que la estadía tuviera algunos inconvenientes, como falta de agua caliente. Pero a pesar de ello, nos hicieron un pequeño descuento ante nuestro pedido al final de la estadía. El hotel esta ubicado en la calle Plateros, a una cuadra de la Plaza de Armas, en terreno llano y su tarifa es de 25 soles por persona en habitación doble con baño privado. No sirve desayuno. Sabíamos de hoteles mas baratos, pero terminamos acomodándonos ahí. Yo estaba cansada de armar y desarmar mochilas.

Ese día en Cuzco, no hicimos nada! Estábamos lo suficientemente nerviosas porque al siguiente día comenzaba nuestro trekking a Machu Picchu. Dormimos hasta tarde, compramos las ultimas cosas necesarias para la excursión y armamos la mochila. A las 19 hs tuvimos la reunión con quien sería nuestro guía para darnos las últimas indicaciones y ponernos mas nerviosas aún.

Nuevamente había que acostarse temprano, se acercaban días demasiado cansadores y además, el bus pasaría a buscarnos a las 5 de la mañana!!!! Mis nervios y ansiedad harían que poco pudiera descansar.

DÍA 10: CAMINO DEL INCA – 1º DÍA

Tal como nos indico el guía (Alberto), el bus paso a buscarnos a las 5 de la mañana. No solo íbamos los 18 pasajeros sino que también estaba el grupo conformado por 3 guías, cocinero, asistentes y porteadores (aproximadamente 15 personas mas). Era demasiado temprano como para hacer las presentaciones y para entender todo lo que sucedía a nuestro alrededor. Todo parecía un desorden!!! Gente que subía y bajaba del micro, mochilas de todos los tamaños dando vueltas por asientos y bauleras, diálogos en quechua imposibles de comprender, en fin… lo que parecía desorganizado para ellos era una citación cotidiana que manejaban a la perfección, tal como me lo demostrarían en toda la travesía.

Dos horas duro el viaje en bus hasta el pueblo de Ollaytantambo donde haríamos una parada de 20´ para aprovisionarnos de cosas como: palos de trekking y pilotos para lluvia. En este pueblo había demasiado movimiento para ser tan temprano, no solo porque ahí paran todos los grupos de trekking sino porque también ese mismo día comenzaba una carrera de ciclismo x el camino. Un nuevo viaje en bus (esta vez mas corto) nos llevaría al KM 82 en donde comenzaría el camino.

“Bienvenido al Inca Trail” eso decía el cartel que se constituiría en imagen en nuestra primera foto grupal. Aquí, luego del control (en donde es necesario presentar el pasaporte y la tarjeta de estudiante, en caso de serlo) es donde daríamos por iniciada nuestra caminata. A partir de aquí… hay que seguir el único camino hasta Machu Picchu. A veces este, se vuelve cansador, difícil, interminable, pero así y todo, vale la pena transitarlo. El final es impagable!.

Hay que buscar la manera de sobrevivir a esta peripecia y una gran ayuda son los porteadores. Estos personajes (para nada envidiables) tienen el trabajo duro de llevar todo lo necesariamente pesado: carpas, mesas, bancos, utensilios de cocina, garrafas y…MI MOCHILA!!!!!! Si, yo reconozco haber pagado USD 100 para que un porteador se ocupará de transportarla junto con mi aislante y mi bolsa de dormir. Y este fue el mejor gasto que hice y el que recomiendo!! Yo solo camine con una riñonera que tiene lugar para dos botellas de agua, el protector solar, el repelente de mosquitos, la cámara de fotos, golosinas demás pequeñeces. Nada mas que eso y mis dos palos de madera que serian mis mejores amigos ya que serían un sostén fundamental al subir y bajar montañas. Si!, mientras todos se compran uno, yo me compre DOS!!! No sea cosa de que por la falta de uno de ellos, me fuera a cansar. Para seguir este relato es necesario aclarar que no soy para nada fanática de este tipo de excursiones. En mi vida cotidiana solo camino diariamente las 10 cuadras que separan mi departamento de mi oficina. No hago ningún deporte (ni siquiera voy al gimnasio de al lado de mi edificio) y llevo una vida bastante sedentaria. Con esto solo intento anticipar que seguramente en los próximos párrafos no falten quejas, maldiciones y malestares acerca de cuestiones meramente tontas, pero que para gente como yo, son angustiantes.

En el control del KM 82 sellaron mi pasaporte “30 de Marzo” día que marco el comienzo de esta aventura.

La primera caminata resulto tranquila, bordeamos el río hasta llegar a tiempo al campamento en donde almorzaríamos. Este día se visitan las ruinas de Llactapata. Lo cual es motivo para descansar y escuchar la explicación del guía. Luego del almuerzo, seguimos la caminata por un terreno sin demasiadas subidas y bajadas. La caminata era relajada. Se hizo presente la lluvia, finita y molesta. Llegamos al 2º campamento alrededor de las 17 hs, la merienda estaba servida: pochoclos salados y galletitas dulces. Aquí es donde apreciaríamos por primera vez el trabajo del grupo organizador: todo a horario y bien coordinado. Al llegar a todos los campamentos siempre encontraríamos nuestras carpas armadas y la carpa comedor dispuesta para acomodarnos. Todos juntos compartíamos las comidas diarias basadas en el siempre caldo, un plato principal (sin posibilidad de repetir) compuesto por fideos, arroz, carnes, pollos, papas, etc. Y un té final como única bebida. Los peruanos tienen como costumbre no tomar nada durante las comidas. Se arreglan con una bebida al final. En el camino, esta bebida era un té caliente porque se cree agiliza la digestión. Pero como el grupo estaba compuesto por mayoría de argentinos, todos anhelábamos una coca cola bien fría.

Si uno de los motivos de esta excursión es el “intercambio cultural, convengamos que mi grupo no favorecía a lograr esto. Mas de la mitad éramos todos argentinos. Una pareja belga, un griego, un ingles y otra pareja española de luna de miel eran los extranjeros del grupo. En fin, ese día pensaba en la mala suerte que me había tocado. Digamos que esa noche dormí bien, o como se puede dormir en una carpa. Llovió toda la noche, pero en nuestra carpa no entro agua (lo que faltaba para largarme en llanto). Las carpas eran amplias, para cuatro personas siendo ocupadas únicamente por 2 para dejar espacio para acomodar las mochilas. La cena se sirvió temprano para que todos nos fuésemos a dormir.

Camino del Inca: Día 2 “El Difícil”

El día arranco temprano y con lluvia. Después del desayuno, emprendimos la caminata, y todo, pero todo el camino, fue en subida. No hay terreno plano por donde caminar. Todo era subir y subir…4200 mts exactamente. Cuando pensábamos que habíamos llegado a la cima, la montaña nos daba un giro y nos mostraba que todavía quedaba mucho trecho por subir. El paisaje era desmotivador. El guía nos había adelantado sobre esto indicándonos que cada uno iría su ritmo, concentrándonos únicamente en la caminata. No había ruinas que visitar ni explicación que escuchar. Era solo caminar y llegar. El camino era uno solo, el grupo se separaría y llegaría al campamento según la velocidad que cada uno le pusiera a la caminata. Se calculaban 5 horas de subida (interminables) y 2 horas de bajada.

Yo no me separaba de mi hermana. Ninguna de las dos emitía más sonido que la propia respiración agitada. Y cuando por el camino nos topábamos con caras conocidas el comentario era el mismo “no puedo mas, no llego”. En cada piedra en la que descansé pensé en abandonar, me maldije a mi misma por haberme metido en esta locura. Todo era silencio, todo pasaba por dentro. Tampoco era cuestión de desmotivar a los demás!. El guía tenia la misión de alentarnos, de motivarnos con el siempre “falta menos”, “vamos que se puede”. Y efectivamente, se pudo!. Todo el grupo logro llegar a la cima. Estando ahí arriba presencia la llegada de Phillips (mi compañero inglés de unos 60 años) que con un merecido aplauso, me emocionó. Los guías nos abrazaron por nuestro logro y nos alentaban para seguir. Si bien habíamos pasado el tramo más difícil, luego del descanso en la cima nos quedaría por delante una bajada que nos rompería la rodilla dado que la mayor parte del camino eran gradas compuestas por escalones altos. Aquí es donde los palos hicieron el soporte fundamental. La parte del grupo que quedo como rezagada (yo y mas) llego al campamento a las 13.30 hs. Una buena marca teniendo en cuenta que a veces se llega a las 17 hs. La más rápida del grupo (Elizabeth, una pediatra de capital) llego a las 11.30 de la mañana y tuvo que esperarnos a todos para el almuerzo.

El día difícil había terminado, ya nos quedaríamos en ese campamento a pasar la noche. En el almuerzo, Phillips se ligó un nuevo aplauso, esta vez por el grupo completo y los guías. El agradeció emocionado.

Por la tarde, todos optaron por meterse en sus carpas para descansar hasta la hora de la merienda y la posterior cena. El día había sido complicado pero el camino seguía. Todos agradecíamos que no hubiera que caminar más hasta el día siguiente.

Mi satisfacción era importante, no creía que lo había logrado y me sentía mas contenta que el día anterior con ganas de sociabilizar con quienes compartía esta excursión. Había médicos, arquitectos, sociólogos, estudiantes, abogados y demás profesiones. La más chica en edad era mi hermana (22 años) y el más grande, Phillps que con sus 60 años se convirtió en el ejemplo a seguir. El resto nos movíamos entre los 26 y 36 años, la mayoría mujeres y argentinas. En la mesa de la cena ya se notaban los grupos: “los extranjeros” con los argentinos serios y por otro lado los argentinos rezagados o “populares” como más de una vez nos mencionamos. En este último grupo estaba yo junto a mi hermana, Romina y Edu (de Córdoba); Julia e Silvana (de Rosario) y las amigas pediatras Elizabeth y Natalia (de Capital), estas últimas a veces se nos perdían porque eran de las más rápidas.

También en la cena, el guía nos dio las indicaciones para el siguiente día y nos presentó a todo el grupo de asistentes que nos acompañaban.

Como todas las noches, a las 20 hs ya cada uno entraba a su carpa. Esta es la noche en la que el frío se hizo sentir. Nada alcanzaba para calentar el piso. La ropa estaba fría y húmeda. Los aislantes eran delgadas colchonetas que no cumplían para nada con su función. A pesar de que tenía puesta toda la ropa encima, no pude pegar un ojo en toda la noche.

Camino del Inca: 3º Día “El mas largo”

Los días comenzaban temprano. A las 5 con el porteador tocando la carpa y con el mate de coca en la mano. Teníamos aproximadamente 20´ para presentarnos en la carpa comedor a desayunar. Lo de la ropa a ponerse era toda una complicación! Porque hacia frío a la mañana pero al pasar las horas ya se comenzaba a sentir mas calor. Había que llevar campera (con piloto), polar, camiseta o polera y musculosa o remera para ir sacándose a medida que la temperatura subía. Por lo tanto, la ropa que uno se sacaba iba colgando en la cintura (mi costado glamoroso lo abandone en el Km. 82). Habían pasado 3 días y yo como otros, estábamos sin bañarnos.

El 3º día es el largo y el cultural. Largo porque se caminan durante 9 horas por un terreno con pendientes (no tan pronunciadas como las del día 2) y culturan porque se visitan las ruinas de Runkurakay y Phuyupatamarka con sus correspondientes guiadas.

Este fue el día que mas disfrute, el camino presentaba los mejores paisajes. Pude levantar la vista para dejar de mirar las piedras del camino y comenzar a observar el entorno. Mucha vegetación, mucha selva húmeda. Todo me pareció lindo y fácil. En el almuerzo salio el sol y ahí me quede esperando al resto del grupo. Si! Fui una de las primeras en llegar al campamento. Luego del almuerzo, la caminata siguió toda en bajada. Y como ya no había visitas a ruinas cada uno hizo el recorrido a su ritmo teniendo presente las indicaciones del guía: al llegar a la torre de electricidad, doblar a la derecha, por ese camino en 30´ se llega a un restaurante en donde un porteador estará esperando para marcarnos el campamento. Yo estaba ansiosa por llegar, ese día la merienda y la cena serían preparadas por los mismos asistentes pero servidas en el restaurante donde además de mesas y sillas más cómodas, podríamos comprar gaseosas y cervezas. Seria la última cena con el grupo. También al llegar, tendríamos la posibilidad de darnos una ducha, pero como el agua salía un “poco tibia”, algunos preferimos no ducharnos y seguir la frase del cordobés “me pinto el abandono”.

En esta parte final del camino era posible visualizar a lo lejos el pueblo de Aguas Calientes.

La cena fue una sorpresa para todos: ABUNDANCIA! Luego de la siempre sopa, los asistentes presentaron una mesa con diferentes platos: ensaladas de fideos, rocotos de arroz, carne con salsa, papas y ensaladas con muchas verduras. Los platos se podían repetir y podíamos comprar las bebidas que quisiéramos u optar por el tecito de todos los días. Un gran banquete! Yo opte por disfrutar de unas cuzqueñas y mas de uno me acompaño. Luego del banquete, se hizo una “ceremonia” en homenaje a los porteadores a quienes luego de unas palabras se les entrego una propina en agradecimiento por su esfuerzo. La ceremonia termino con fotos de los porteadores y el grupo.

El guía aprovecho para darnos las indicaciones o malas noticias para el siguiente día: arrancaríamos a las 4 de la mañana!!!! Esto nos indicaba de que ya era la hora para irse a dormir. Parte del grupo se quedo conversando en el restaurante. Esa fue la noche que mas tarde me acosté: a las 22.30 hs. Me fui a dormir pensando que al día siguiente por fin conocería Machu Picchu.

Camino del Inca: 4º Día “El Único”

Llego el día!. El desayuno se sirvió en el restaurante y comenzamos la caminata de noche alumbrándonos con linternas. Como no podía ser de otra manera, el día amaneció nublado y húmedo. Pasamos el control y luego de dos horas de caminar llegamos a la Puerta del Sol en donde todos los grupos se sientan en las piedras a contemplar… NADA!!! Estaba nublado. Recién Machu Picchu lo veríamos mas abajo, en donde la niebla se corrió un poco y nos fue posible tomar algunas fotos. Finalmente, habíamos llegado y lo que veíamos era simplemente, Maravilloso. Y una vez adentro, el sol salió y nos escondió más hasta terminar el día.

Al santuario no se puede entrar ni con mochilas ni con los palos. Todo debía dejarse en la guardería. Me puse los elementos necesarios en los bolsillos de la chaquetilla militar que me regalo mi amigo Pablo. Cabio en ellos: el repelente de insectos, el protector solar, la cámara de fotos y algo de dinero para el almuerzo. Todo lo deje en la guardería en la que posteriormente había de olvidar a mis amigos los palos.

Las primeras dos horas, el grupo permaneció junto para escuchar las explicaciones del guía acerca del lugar. Recorrimos algunos puntos importantes y luego de las indicaciones para el regreso a Cuzco, los guías se despidieron de nosotros dándonos el final de su servicio. Como coordinadores de grupo, su trabajo fue muy bueno; como guía creo que el lugar ameritaba una explicación no tan escueta y no me refiero solamente al tiempo dedicado sino también al contenido informativo.

Ya no había obligación de permanecer todos juntos, estábamos libres. Algunos (los menos) emprendieron una nueva subida.: el Wayna Picchu. El ascenso a la montaña característica de lugar solo lo pueden hacer las primeras 400 personas que llegan al santuario diariamente. Yo preferí mirarlo desde abajo. Junto con mi hermana, los cordobeses y las rosarinas dimos vueltas por la ciudadela y muertos de hambre nos sentamos en las mesitas del buffet en donde comeríamos el sándwich de pollo más caro de todo el viaje a Perú: 33 soles con una gaseosa.

Luego del almuerzo, volvimos a la ciudadela e hicimos la digestión en el césped de unas terrazas de la parte más alta para así obtener la vista panorámica del lugar. Podría haberme quedado horas ahí. No se si es energía o que, pero el lugar tiene un magnetismo especial, difícil de explicar. Yo siempre me descubría mirando ESA montaña. Me perdía con esa imagen. No hay foto, ni relato que pueda transmitir la sensación de estar ahí. Supongo que para personas más sensibles que yo, esta sensación será mucho mayor. El lugar es mágico, te cautiva y de alguna manera no te deja ir. Con el grupo emprendimos una nueva caminata pasando por los lugares que nos habían quedado sin visitar. Todo ameritaba una foto. Nos saludábamos desde lejos con los que habían sido parte de nuestro grupo y que estaban recorriendo la otra punta del santuario. Nos topamos con los inagotables, los que a pesar del cansancio se animaron a un esfuerzo más y subieron el Wayna. Según ellos, el esfuerzo valió la pena: la vista es inigualable. Por ultimo, volvimos a sentarnos y contemplar el paisaje. Mas allá de los chistes y las risas, intuyo que internamente nadie del grupo quería irse del lugar. Cada uno sabia el esfuerzo personal y la motivación que lo impulso a hacer este viaje. Costaba dejarlo, pero nuestro tren partía. Luego de retirar las mochilas de la guardería, tomamos el bus que por USD 6 nos llevaría hasta el pueblo de Aguas Calientes desde donde salía el tren. Este pueblito es muy pequeño, pero sumamente pintoresco. Con un entorno natural en donde se hacen presentes el río Urubamba y las montañas. El viaje en tren nos demoraría 2 horas para llegar a Ollantaytambo, aquel pueblito revolucionado hace 4 días atrás. Estábamos cansadas, mugrientas pero felices de haber estado allí. En la estación nos esperaría el chofer del bus que nos llevaría a Cuzco en una hora, obviamente, manejando a lo loco.

En Cuzco nos despedimos del grupo con los emails intercambiados y con la promesa de enviarnos fotos y recuerdos de esta experiencia.

Que mas puedo decir de estos cuatro días? El balance es positivo. Una vez que llegas con tanto esfuerzo a semejante lugar no hay manera de pensar que ese esfuerzo no valió la pena. Pero yo no puedo olvidarme de lo que padecí los primeros dos días. Para gente sedentaria y que no es amante de la vida de campamento (como yo) tal vez es recomendable optar por el trekking de 2 días y 1 noche en donde se acumula menos cansancio y se disfruta mas del Santuario, pudiendo incluso animarse a subir el Wayna Picchu. O si no, optar también por la visita del día, la que se hace en tren ida y vuelta, que por supuesto no contiene la emoción de haber caminado tanto para llegar hasta ahí,

Es una opinión sumamente personal. Para mi fue un lindo desafío y logre pasar esta experiencia.

Ya en el hotel, y en las condiciones de cansancio y mugre que describí anteriormente, me encontré con que no había agua caliente. Y no cabía manera de ir a dormirnos así. El por ello que ante mi queja el recepcionista accedió a facilitarme el baño publico del hostal en donde pudimos darnos la ducha caliente tan anhelada y necesitada. A pesar del cansancio, nada impidió que fuéramos a festejar. Es así como salimos a tomar unas cervezas al bar “Mama Africa”, ahí nos quedamos hasta las dos de la mañana. Sabíamos que al día siguiente teníamos permitido dormir hasta cualquier hora, no habría ningún porteador que con mate de coca en mano tocaría nuestra carpa para despertamos.

DÍA 14: CUZCO

Nada para hacer! Disfrutamos de Cuzco sin horarios, descubriendo la ciudad sin guías. Compramos regalos en el mercado artesanal, almorzamos rica y abundante comida por 10 soles en un restaurante local que ante la falta de mesa una pareja de cuzqueños nos invito a compartir la suya. Por la tarde recorrimos el barrio San Blas, bien bohemio y lleno de tiendas de antigüedades y objetos de valor. Restaurantes de estilo moderno contrastan el lugar. En uno de ellos, nos dimos el gusto de tomar una merienda.

A la noche, nuevamente en Mama África nos encontramos con los cordobeses para luego seguir tomando algo en el bar “Los Perros”.

DIA 15: CUZCO – VALLE SAGRADO

Otra vez levantarse temprano! Valle Sagrado era la excursión que nos había quedado pendiente y la que menos disfrute. Sugiero hacerla antes de Machu Picchu… dado que toda piedra que uno vea después del Santuario, resulta insignificante.

El tour lo hicimos junto a las rosarinas que también estaban tan cansadas como nosotras. Nos pasaron a buscar a las 9 de la mañana, recorrimos en bus todo el Valle Sagrado de los Incas, subiendo (si, subiendo) las ruinas de Pisac, Ollantaytambo y el pueblo de Chinchillo. Paisajisticamente, la ruta atraviesa paisajes preciosos, pero yo ya no tenia ganas de subir y bajar ruinas. Los días martes, jueves y domingos el mercado de Pisac resulta conveniente en precio para hacer compras. De todas maneras, el precio es siempre negociable. Volvimos a Cuzco a las 18 hs con el fin de preparar nuestras mochilas para ya emprender el regreso a Buenos Aires. Nuestro avión saldría a las 7 de la mañana.

DÍA 16: CUZCO – LIMA – BUENOS AIRES

Bien temprano hicimos el correspondiente check in en TACA en donde nos abrieron todas las mochilas que tanto nos había costado armar (las cosas no entraban, nunca entran!). El vuelo salio puntual y en el plazo de 1 hora estábamos en Lima para cambiar el avión. Llegamos a Buenos Aires en el horario previsto y sin hacer Aduana, porque las maquinas no andaban (que raro) nos encontramos con papá, mama. Rocío, Pablo y mí ahijada Malena. Desde Ezeiza y sin escalas, terminamos en el Quilmes Rock con nuestras entradas compradas con anticipación para ver a Los Piojos y Las Pelotas y terminar el día a las 3 de la mañana y despertarme bien tarde, pasado el medio día, para compartir con la familia el tan extrañado “asado dominguero”.

8 comentarios por ahora


8 Respuestas para “Machu Pichu Peru”


  1. […] Machu Pichu Peru Clickie acá para seguir leyendo el viaje […]

    20 Abr 2008 at 7:25 pm

  2. hola soy del sur de Argentina (Rio Gallegos) me gustaria ponerme en contacto contigo ya que mi hermano y yo tenemos epnsado ir al peru a recorer el machu pichu peor no sabes de agencia de viajes y de hoteles y si es o no conveniente tomarnos un tur o viajar por nuestra cuenta ??’ no lo sabemos …por ello me gustaria entrar en contacto contigo….
    por cierto muy detallado y expresiva tu experiencia
    mi nombre es LILY
    un abrazo sureño

    28 Jul 2008 at 1:07 pm

  3. Loreley

    HOla!!
    EStoy organizando ir a Perú en mis vacaciones de verano.
    También vamos a ser dos, me gustaría que compartas los precios del viaje que hiciste.

    GRacias!

    31 Jul 2008 at 8:00 am

  4. julieta

    deseo tu mailylos precios ysaber la agencia por lacualhiciste elcno inca besos

    23 Abr 2009 at 11:14 pm

  5. dario daniel dilascio

    buenisimo

    06 Oct 2009 at 4:47 pm

  6. Carolina

    Hola, quisiera contactarme con vos para hacerte un par de preguntas con respecto a tu espectacular viaje…mas con respecto al camino del inca…si fueras muy amable contactate conmigo, ya que voy a ir a peru en Enero del 2010..Gracias..

    15 Oct 2009 at 6:19 pm

  7. romina

    Hola Carolina, tambien pienso ir a peru en enero 2010, pero me gustaria ir en grupo en lugar de comprar todo el paquete en una agencia, si te interesa o para compartir información sobre precios y las distintas formas de ir contactate conmigo. besos romi

    22 Oct 2009 at 9:00 pm

  8. martina xochi

    hola yo soy de mexico, entre a este blog por curiosidad, si alguien desea viajar a Peru, yo les recomiendo la agencia exploringperuandservice, la sra. Pocha es dueña, viajamos con su empresa un grupo de 7 del DF. nos organizaron un viaje espectacular, estuvo de pelos, realmente padrisimo y sus precios fueron los mas bajos que encontramos especialmente el servicio su mail es pochacruz@hotmail.com contactense con ella directamente no intermediarios, y si alguien me puede recomendar una ag. en buenos aires les agradeceria

    12 Nov 2009 at 7:26 am

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