EGIPTO – Crucero por el Nilo y El Cairo
Egipto es un país que vale la pena descubrir. No solo la antigüedad que supone su historia sino también sus paisajes y su gente, respetuosa y amable por demás.

La mejor manera de recorrer Egipto es en tour, ya que, como el turismo es la primera (y casi única) economía del país, esta muy bien armado todo para que uno pueda recorrer, disfrutar, estar seguro y divertirse, conociendo lo mejor que ofrece este país africano.
Mi experiencia fue de lo más sorprendente, no solo porque no sabía bien que esperar, sino porque me toco un grupo de gente increíble.
Llegamos en avión a Luxor. Nos recibieron en el aeropuerto y no trasladaron al barco para iniciar un crucero por el Nilo de 4 noches.


El barco, un crucero chico, del estilo de los viejos barcos a vapor que cruzaban el Mississippi, fue nuestra primera sorpresa. Camarote con hidromasaje, camas cómodas, todo con un toque medio antiguo.
Desde el primer momento hasta finalizar el viaje, se nos adjudicó un guía, Amrk, con quien nos movíamos en un grupo reducido. Lo bueno de esto es que uno siempre acude a una misma persona y se genera una relación más directa y no tan masiva.
En Luxor, se visita el valle de los Reyes, de las Reinas, de los Artistas, de los Nobles, el templo de Hatshepsout, las columnas de Memnon, el templo de Abu, el museo de Luxor y al templo de Karnak.
Historia pura, al alcance de la mano, que deja boquiabierto a cualquiera que haya estudiado eso en el colegio, como hacer algo realidad y poder sentir y tocar tanta historia aprendida.
Los barcos tienen shows por las noches, fiestas, cenas, etc. Durante el día, desde muy temprano en la mañana hasta el mediodía se realizan las excursiones, y luego, por el calor, uno se queda en el crucero ya que no se pueden realizar excursiones con esas altas temperaturas. Ahí es donde uno hace uso de las instalaciones de los barcos, piletas, salones, cubiertas, etc.
Phílae, Aswan, Abu Simbel, pueblos Nubios, camellos, costas recortadas de abundante vegetación y atrás un desierto inmenso que se pierde hasta el infinito, Kom Ombo, represas, Edfu y mil cosas mas son solo una parte de lo que uno ve durante el crucero.
Realmente es una experiencia que vale la pena, el relax constante, todo tan austero, sencillo, cálido y organizado, que uno no puede dejar de relajarse en esos días.
Una vez en Aswan tomamos un avión a El Cairo, y fue como realizar un giro de 180 grados en el viaje. Llegar a una ciudad gigante (90 kilómetros de largo x 45 de ancho) con un marcado CAOS constante, mucho smog y suciedad, no en las calles sino en el aire. No se ve pobreza, gente pidiendo en la calle, sino la generalidad de la ciudad es muy humilde.
Un punto aparte es el tráfico, en mi vida vi algo así! Cruzar avenidas poniendo el cuerpo porque no hay semáforos! El lenguaje que tienen con las bocinas, que suenan CONSTANTEMENTE, animales, bicicletas, autos destartalados, combies que son autobuses, repletas de personas, todo esto andando sin problema en diferentes sentidos y uno en medio.
Nosotros nos hospedamos en la zona de las Pirámides, en un hotel que al lado de ese caos era un oasis, en el cual mas de una tarde volvimos a refugiarnos, agotadas de tanto ruido!
Las pirámides, con su conocida energía que se percibe en el aire…los camellos que nos adentraron en el desierto para poder ver desde otro lugar tan maravillosas obras de arquitectura, el museo del Cairo, que si bien es rico en contenido, le falta muchísimo para estar a la altura de un buen museo, pero que apostamos todos a que mejore porque tiene mucho patrimonio, y no podemos dejar de mencionar el Gran Bazar Halil Halil….para entrar…y quedarse y relajarse al “acoso” amable de los egipcios que buscan vender chilabas, shishas, lámparas, especias, pulseras, escarabajos, perfumes, esencias, tabaco, sedas, y donde uno se descuida, a ellos mismos….me han ofrecido elegir lo que quiera de la tienda por un beso..en la mejilla. Muchas dudas me generaron estas ofertas!!!
En medio de ese caos de callecitas repletas de tiendas donde se regatea hasta el aire que uno respira, se encuentra el Bar de los Espejos, un conocido bar que esta abierto 24 hs en medio del Gran Bazar, parada obligatoria, mas por su historia que por su aspecto.
Y así termino mi viaje por Egipto, con mas de mil fotos, unas cuantas propuestas de matrimonio, un tatuaje de henna y unos 12 millones de camellos de regalo si me quedaba en ese país.
Volvi, pero algo de mi quedó allá, mi primera experiencia en un país árabe me dejo realmente sorprendida, la amabilidad de la gente, la atención, son respetuosos aunque su mentalidad sea vender, no faltan el respeto ni se sobrepasan. Tienen una marcada religión y viven acorde a ésta.
Durante todo el viaje siempre se escuchaba a lo lejos los 5 rezos del día, partes del Coran que se cantan en voz alta desde las Mezquitas, para invitar a los musulmanes a rezar, siempre orientados hacia La Meca (donde sale el sol). Toda esta cultura TAN diferente a la mía me abrió un mundo nuevo, de admiración, respeto y amistad con este país que realmente vale la pena visitar.
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El turismo es la principal economía de este país. Es evidente que tienen muy buenas opciones gastronomicas, de hospedaje y atracciones historicas para todos los gustos.
Octubre 14th, 2009 at 7:02 pm