De Tilcara a Cafayate dias 3 y 4
Tercer Día
Ya en nuestro tercer día emprendimos camino de Tilcara hacia Salta, por el camino de cornisa que es altamente recomendable y que mas allá de tener un solo carril, no vivimos sobresaltos gracias a nuestro experimentado conductor. De Salta la linda continuamos por la ruta camino a Cafayate por la ruta 64 por la Quebrada del Río de las conchas. La quebrada es una formación que ocurrió gracias al mar Paranaense que abrió camino entre los ceros rojos, por el oxido de hierro y dejo un gigantesco monumento natural en donde se pueden observar diferentes formaciones y adivinar figuras (Agustín podrá leer que sí escuchábamos lo que nos contaba).
Llegamos a Cafayate al atardecer y al ver el Cafayate Wine Resort, todos tuvimos yo creo, la fantasía de quedarnos unos días solo en ese fantástico lugar. Con los cerros (esa palabra no tiene el mismo charm si no la dice un salteño) y los viñedos alrededor el CWR, tiene una magia impresionante… solo imaginar el despertarse en un lugar así era una idea que hubiera querido que perdurara más días.
Nuestra última noche en ese viaje y en Cafayate fue noche de festejo de mi cumpleaños (el número ya no importa!). Comimos y después siguieron las copas en un bar muy lindo y lleno de anécdotas.
Cuarto Día
El cuarto y último día y después de un increíble despertar en las viñas, tal como lo había soñado la noche anterior, siguió con la visita a 2 bodegas, una boutique y a la más antigua de Cafayate y la vuelta hacia Salta. En el camino nos detuvimos en algunas otras formaciones como “El anfiteatro” o “La garganta del diablo” y paramos a comer en un lugar que ahora no recuerdo el nombre, pero que a todos nos encantó… tenían cabras y una llama casi que adiestrada para que los turistas le saquemos fotos de bien cerquita! Nuestro viaje después del largo almuerzo nos llevaría de vuelta a Salta pasado por el dique Cabra Corral. Lo que no sabía, es que al llegar al dique me esperaría una plataforma de Bungee Jumping a 30 metros de altura y que estaría dispuesta a retar. Para que describirles lo que sentí… miedo, temblores, más miedo y temblores y después… 100% adrenalina!!!!
El viaje termino con un riquísimo champagne y la vuelta a la realidad.
El norte esta ahí, pacífico y en constante cambio. Mi conclusión es que volvería al norte a sacar y sacar fotos de sus paisajes y su gente, a escuchar la tonada salteña que descubrí que me encanta y a dejar de lado un poco la locura que traemos de Buenos Aires y aprender del caminar más lento y sereno. Definitivamente un viaje para recordar…
Belén Lage.

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