De cafayate a Purmamarca
Dia 4. Colomé �?? Cafayate �?? 25 de septiembre de 2006a
Páginas amigas.
Teníamos la idea de salir temprano para Cafayate, así que a las 9 a.m. estábamos desayunando con un café que fue el deleite de la mañana. Como no podía ser de otra manera nos cruzamos con Agustín que prácticamente nos obligó a hacer una visita guiada por él a la bodega. La verdad es que fue una charla muy entretenida, visitando la misma y disfrutando de la vista espectacular de todos los viñedos.
Al mediodía y sin encontrar excusas para irnos, pero sabiendo que nuestra agenda tan acotada nos lo exigía partimos rumbo a Cafayate, no sin antes hacer shopping de vinos, cargar agua para el mate y despedirnos con la promesa de volver.
Salimos por un camino alternativo sin pasar por Molinos. Fue una hora de viaje sin palabras donde nos acompaño la música, el mate y la contemplación.
Luego de éste trayecto dimos con Angastaco, para retomar la ruta 40 y deleitar la vista y no perdernos nada de La Quebrada de Las Flechas.
Finalmente después de una hora y media más de viaje, volvimos, después de casi tres días de ripio, al tan anhelado y añorado asfalto. Nuestros pelos agradecidos.
Pasamos por San Carlos y llegamos a Cafayate. Cargamos nafta y nos fuimos por la ruta 64 a tan solo 10km de la ciudad, a conocer la Estancia Chimpá. Nos recibieron Teresita y Tomás, sus dueños, con la hospitalidad que caracteriza a la zona. Nos mostraron el establecimiento; un paraje rodeado de médanos, viñas, una represa y de escenario de fondo los cerros de Cafayate.
Luego de conversar con los chicos un rato y que nos cuenten la historia de Chimpa, que es realmente muy interesante nos fuimos, desandando los tres kilómetros de ripio y retomar el camino a Cafayate. Dimos una vuelta por la plaza, conseguimos un mapa en la oficina de informes y nos dirigimos a nuestro destino final del día: Viñas de Cafayate Wine Resort.
En Viñas, que queda a solo unas 15 cuadras del centro, nos recibieron Mal
ena y Pablo dos de sus dueños. Dejamos nuestro equipaje, un poco más cancheras solo bajando los bolsos de mano con una muda de ropa y las mochilas con todas nuestras provisiones diarias. Malena nos mostró el hotel y nos contó todas las ampliaciones que tienen pensado hacer para dejarlo totalmente listo. Una vez más nos sorprendió la pileta a metros de los viñedos, realmente un paisaje alucinante.
Luego, nos retiramos a n uestro cuarto p ara cumplir con el r itual de la tardecita, convertido en un clásico, tomar unos mates en la galería que da a los cerros con una cascada espectacular.
Después, lo de siempre, chequear mails, bañarnos, despejar la cabeza y a comer.
Esta vez lo hicimos con Malena, en una charla en la que el trabajo ocupó solo una parte y nos deleitamos con sus anécdotas de su vida en Salta. Esa noche en lo que respecta a lo culinario nos dejamos sorprender por Carlos, el chef traído del Marrito de Buenos Aires. El salmón grillado con ensalada de hojas verdes estaba espectacular, pero lo que se llevo todos los premios fue sin dudas la tarta de cayote con helado de frutilla. Más charla, más café, mas anécdotas y ese día, nuevamente, culminó a la 1 AM.
Dia 5. Cafayate �?? Salta �?? Purmamarca �?? 26 de sept iembre de 2006
Bien temprano y con una cancha, que por los días de viaje transcurridos, logramos en solo 20 minutos acomodar todos los bártulos, y a las 8.30 am nos presentamos a desayunar. Una pequeña charla con Pablo, mas bolsos, mas agua para el mate, y un vino de regalo, nos fuimos, esta vez con la promesa de volver a hacer todas las excursiones de las que habíamos estado conversando. Sin dudas Cafayate es un destino para quedarse tres noches como mínimo.
De allí partimos al Hostal Killa, a charlar un rato con Marta su dueña y recorrer todo el hotel. La historia de su vida esta plasmada en cada cuarto y nos sorprendió la dedicación con la que lo armó de cero. Es admirable su empeño y sus ganas de mejorar día a día. Pudimos verla en acción con sus pasajeros y darnos cuenta que realmente es una excelente anfitriona. Nuevamente en la despedida las promesas seguían sumándose,
Mapa en mano, y después de varias vueltas intentando salir de Cafayate, comenzamos a avanzar por la ruta 68 dejando atrás la ciudad y todos sus viñedos. El espectáculo comenzó a los pocos minutos; las formaciones rocosas de la Quebrada de las Conchas empezaron a sucederse. Los Castillos, el anfiteatro, la garganta del diablo, son parajes dignos de admirar. Ranchos y paisajes inhóspitos se sucedían a medida que avanzábamos rumbo a Salta. Una parada obligada de este trayecto nos adentró en Alemanía con sus casas de colores y sus artesanías.
Las ondulaciones van quedando atrás conforme uno se acerca a Salta Capital y los extensos kilómetros sin vida se transforman en un sinfín de pueblitos que atravesar.
Entre el tráfico y el calor llegamos finalmente a Salta, para cambiar el auto. El Llamarada dejaba el equipo por falta de permisos para cruzar al Desierto de Atacama y fue reemplazado, no sin una despedida digna, por El Apunado, un Renault Clio Gris de 4 puertas, con un baúl GRANDE! Ideal para nuestros petates.
Después de dejar a nuestro compañero y darle la bienvenida a otro, dejar los vinos en Salta, para no tener problemas en la frontera y un merecido y tardío almuerzo, partimos camino a Purmamarca.
Hay dos caminos para ir de Salta a la Quebrada de Humahuaca y por falta de tiempo optamos por la autopista, al regreso del viaje iremos por el de Cornisa, que vale la pena el desvío.
Ante nuestro gran asombro, el Apuntado consumía mucha mas nafta que el Llamarada, y los ascensos le costaban mucho más, no por falta de fuerza sino por la altura. Frente a esta situación, empezamos a sacar cuentas de km versus litros para ver si podíamos llegar al desierto, dado que hay unos 300 km sin estaciones de servicio. Ante esta situación y habiendo gastado medio tanque al llegar a Purmamarca, decidimos ir hasta Tilcara (23 km) a llenar nuevamente el tanque para emprender el viaje al día siguiente con la mayor cantidad de nafta posible.
Una vez en Purmamarca nos dirigimos directamente a La Comarca, donde nos recibió Ana en la recepción para darnos la bienvenida y llevarnos a nuestra habitación.
Luego de dejar los pocos bártulos que bajamos del auto, nos fuimos a la terraza del Hotel donde nos estaba esperando su dueño, Guillermo Assaf. Conocimos a la chef de Los Morteros y estuvimos charlando con los dos hasta que empezó a hacer frío. Guillermo nos
llevó a dar una vuelta por La Comarca y nos mostró el spa, la pileta climatizada, el gimnasio, la sala de la televisión y la de Internet. Por último nos dirigimos al comedor, donde antes de sentarnos nos mostró la cava subterránea hecha en piedra, donde se realizan las degustaciones. Es la única de las que visitamos que tiene una antesala con jamones y patas listas para ser consumidas durante los descorches.
Nos sentamos a charlar con unas cervecitas y entre la entrada increíble de quesos, las empanaditas caseras, un Beta Crux sin palabras y cada uno con un plato distinto, sorpresa del chef, se nos fue pasando la noche entre citas de Plutarco, e historias propias. Guillermo tenía que volver a Jujuy así que dimos por finalizada una muy entretenida reunión. Sino fuera porque Guillermo tenia que manejar de noche por la Quebrada, nos hubiéramos quedado charlando varias horas más con éste anfitrión de lujo.





Queria felicitarlos porque me sirvio mucho su sitio, esta realmente bueno!!!!y también queria aprovechar para invitarlos a que conozcan el proyecto de turismo responsable llevado a acabo en Humahuaca. El emprendimiento forma parte del Proyecto Ayni. La residencia esta muy buena y las alternativas de excursiones son realmente unicas!!! yo mismo lo comprobé!!!!\r\n\r\nDESDE YA GRACIAS!!!!
23 ene 2007 at 8:44 am
Muy bueno el sitio! Tambien queria recomendarles la residencia estudiantil, como una opcion para alojamiento en Humahuaca. Es un lugar increible y calido y una buena manera de conectarse con la cultura y costumbres del lugar. La web es http://www.residenciaayni.com.ar Muchas gracias nuevamente!!!!
01 ene 2010 at 1:41 am