Julio en Veracruz

México es apasionante todo el año. Me habían recomendado la encantadora región de Chiapas pero esta vez preferí quedarme en Veracruz. Aunque julio es un mes de muchas lluvias, tomé la decisión de viajar igual porque quería hacerlo sola. Pero eso fue casi imposible. La sonrisa y el trato amable de los “jarochos” atrae e invita a compartir espacios, temas o simplemente a mirar juntos paisajes y edificios, a recorrer calles o a tomar un café. Y eso me pasó en Veracruz. Para empezar, decidí subirme a un turibus que es una de las maneras más económicas y placenteras de conocer este hermoso puerto. Viene con servicio de guía que te muestra lo más bello de Veracruz y uno se puede bajar y subir en el lugar y en el momento que prefiera. La zona del puerto tiene rincones preciosos aunque tiene los precios más caros porque es muy comercial. Lo más lindo de viajar sola es que se aprovechan al máximo las excursiones y travesías por los alrededores y uno tiene entonces la posibilidad de conocer lugares maravillosos, testigos centenarios de la historia y la arqueología mexicana. Una de ellas fue la visita a Tracotalpan declarado Patrimonio de la humanidad por la Unesco. Otra visita inolvidable fue a la reserva ecológica de los Tuxtlas.
Una de las experiencias que más recuerdo de este maravilloso viaje de julio en Veracruz, fue la de los Voladores de Papantla, en Tajin, una especie de bungee prehispánico, cuyo espectáculo me llenó de emoción y vértigo. Si van, aprovechen para fotografiar cada etapa de esta antiquísima ceremonia del pueblo totonaca que comienza cuando un caporal o jefe llama con un flautín a los asistentes y cinco danzantes suben hasta lo alto de un poste que actualmente es de metal pero que recuerda a un árbol gigante según relata la tradición. Una vez arriba, una hélice comienza a girar y ellos se entregan al aire, girando y colgados sólo por la cintura, enrollados en cuerdas. Finalmente, de a poco descienden, de cabeza! en círculos hasta llegar al suelo y ponerse de pie. Realmente imperdible.









